CINE CLUB curs 2022-23

Difusió i projecció de cinema no comercial. Com cada any hi haurà a disposició el carnet del Cine Club que dóna accés a totes les pel·lícules, des del 13 d’octubre del 2022 al 25 de maig del 2023.

Horari: Sessions setmanals els dijous a les 20:30h
Lloc: Cinemes Ocimax Maó

INFORMACIÓ:

1/12/2022 – Compartimento nº 6.
Título original: Hytti nro 6. Año: 2021. Duración: 107 min. País: Finlandia. Dirección: Juho Kuosmanen. Guion: Andris Feldmanis, Juho Kuosmanen, Livia Ulman. Novela: Rosa Liksom. Fotografía: Jani-Petteri Passi.
Compañías: Coproducción Finlandia-AlemaniaEstonia-Rusia; Elokuvayhtiö Oy Aamu, Achtung Panda! Media, Amrion, Kinokompaniya CTB, Eurimages
Reparto: Seidi Haarla, Yuriy Borisov, Dinara Drukarova, Vladimir Lysenko, Galina Petrova, Dmitriy Belenikhin, Yuliya Aug, Tomi Alatalo, Nadezhda Kulakova, Polina Aug.

Nunca habrá demasiadas películas de trayectos en tren. Son road movies que avanzan sobre raíles y a cada paso demuestran la belleza del hermanamiento histórico entre el cine y el ferrocarril; desde las vías que suavizaban el movimiento de la cámara en los travellings pioneros hasta el efecto de vagones en secuencia que se puede percibir al observar los fotogramas dispuestos en una tira de celuloide.
El peculiar espacio cerrado de un tren, escenario a la vez estático y en movimiento, puede acoger con éxito a todos los géneros cinematográficos, del western al suspense o, por supuesto, el romance. El tiempo suspendido del traqueteo impulsa a vivir aventuras; la imposición de cercanía y cierta intimidad forzada con los otros pasajeros, a abrir el abanico de posibilidades del contacto humano.
Esto último es algo que muestra de manera espléndida Juho Kuosmanen en Compartimento nº 6, su segundo largometraje. La historia de dos compañeros de viaje, muy distintos entre sí, que acaban el trayecto compartiendo mucho más que una experiencia.
Laura (Seidi Haarla, el otro gran descubrimiento nórdico de Cannes 2021 junto a la Renate Reinsve de La peor persona del mundo) es una estudiante de arqueología finlandesa que emprende sola un viaje que iba a hacer con su novia, desde Moscú hasta Murmansk, con el objetivo de ver unos petroglifos descubiertos cerca del Ártico.
En el tren comparte vagón con Ljoha (Yuriy Borisov), un joven minero ruso que afronta el largo trayecto de manera bien pragmática: con abundantes mandarinas, alguna salchicha grasienta e ingentes cantidades de vodka. La seductora disparidad de opiniones entre Jesse y Céline en Antes del amanecer es una broma comparada con el choque frontal de caracteres entre estos dos personajes, cuyos mundos irán acercándose poco a poco no porque exista atracción ni una vivencia particularmente embriagadora, sino porque a veces la soledad solo cobra sentido cuando puedes compartirla.
En ese sentido, destaca un detalle fundamental de cómo ha concebido Kuosmanen su adaptación de una novela de Rosa Liksom, cuya acción traslada a alguno de los últimos años del siglo XX: cuando el particular estado de tedio sosegado, muy propio de personajes de Jim Jarmusch, que experimentan estos protagonistas, y retrata con paciencia solícita la cámara, aún no había sido fulminado por teléfonos móviles –hay que bajar del tren a buscar una cabina para alimentar la tristeza– ni música infinita.
El interés por mostrar la tecnología inmediatamente anterior a la exclusión social del aburrimiento –un walkman, una videocámara de capacidad limitada para albergar recuerdos– contribuye a marcar un tiempo concreto que, como esos milenarios dibujos en piedra, no se supo símbolo de nada hasta que lo acabó siendo.
El día más feliz en la vida de Olli Mäki, el anterior largo de Kuosmanen, ya tenía una esforzada labor de ambientación histórica, del diseño de producción al soporte fotográfico. En Compartimento nº 6, filmada en 35mm en trenes de la época, el director de foto Jani-Petteri Passi logra absolutas virguerías con la luz mortuoria que todo aquel que se haya movido en coche cama identificará a nivel sináptico. Tanto como lo mucho que cuesta encontrar buena compañía de viaje, en tren y en la vida, y la sonrisa que te llena la cara cuando ocurre.
Daniel de Partearroyo. Cinemanía

24/11/2022 – El acontecimiento
Título original: L’événement. Año: 2021. Duración: 100 min. País: Francia. Dirección: Audrey Diwan. Guion: Audrey Diwan, Marcia Romano. Novela: Annie Ernaux. Música: Evgueni Galperine, Sacha Galperine. Fotografía: Laurent Tangy. Compañías: France 3 Cinéma, Rectangle Productions, Srab Films.
Reparto: Anamaria Vartolomei, Sandrine Bonnaire, Luàna Bajrami, Pio Marmai, Anna Mouglalis, Kacey Mottet Klein, Louise Chevillotte, Fabrizio Rongione, Leonor Oberson, Louise Orry-Diquéro.

Buena parte de las novelas de Annie Ernaux tienen un componente autobiográfico a través del que la autora no solo exorciza sus fantasmas personales, sino que pone de manifiesto de qué forma se juzga a las mujeres por sus decisiones, su cuerpo o su deseo en el seno de una sociedad profundamente hipócrita. En ‘El acontecimiento’ la autora narra un episodio traumático de juventud cuando en la Francia de los años 60, tras quedarse embarazada, quiso abortar cuando todavía estaba penado por la ley para poder continuar con sus estudios.
Ahora, la directora Audrey Diwan adapta a Ernaux con la misma claridad incisiva de su texto, adentrándonos en el microcosmos claustrofóbico de Anne y su lucha agónica dentro del contexto hostil que la rodea, en el que la opresión moral domina el ambiente. Resulta realmente perturbador como la cámara seguirá de cerca los pasos de la protagonista, encarnada por una deslumbrante Anamaria Vartolomei, en un camino de pesadilla en el que tendrá que enfrentarse a la constante humillación de su entorno, algo a lo que también contribuirá el formato de pantalla, cuadrada que sirve para constreñir todavía más sus movimientos, atrapándola en una espiral angustiosa y febril, casi como si nos encontráramos en una película de terror.
En un momento en el que llevar sujetador se consideraba un acto de rebeldía y tener relaciones sexuales, una condena, Anne se mantendrá firme en su determinación y luchará contra un sistema perverso y castrador dispuesto a arrasar con su identidad a golpe de miradas perversas. El acontecimiento es un film sobre el aborto, pero, por encima de todo, sobre la libertad de elección de las mujeres. Un manifiesto tanto íntimo como político rodado de forma tan física como emocional, en el que el cuerpo femenino se convierte en una fuente de castigo. Resulta inevitable recordar otra obra maestra sobre el aborto clandestino, en esa ocasión en la Francia ocupada, como es ‘Un asunto de mujeres’, de Claude Chabrol, en la que también se ponía de manifiesto la soledad, el vacío y la desesperación a la que se encontraban abocados los personajes. El punto de vista de Diwan es también histórico y reivindicativo, pero lo que desarma por completo es su capacidad para sentir y experimentar un nudo en las entrañas que desgarra, agita y remueve todavía en nuestro presente, así como su maestría y rigor a la hora de conjugar forma y fondo.
Beatriz Martínez. Fotogramas.
La autora de la novela autobiográfica en la que se basa el guión de la película El acontecimiento, Annie Ernaux, ha sido premiada recientemente con el premio nobel de Literatura.

17/11/2022 – Seis días corrientes
Título original: Sis dies corrents. Año: 2021. Duración: 85 min. País: España. Dirección: Neus Ballús. Guion: Neus Ballús, Margarita Melgar. Música: René-Marc Bini. Fotografía: Anna Molins. Reparto: Valero Escolar, Mohamed Mellali, Pep Sarrà, Paqui Becerra, Pau Ferran. Compañías: Distinto Films, El Kinògraf, Movistar Plus+, RTVE, TV3.

No siempre tiene una cámara de cine la fortuna de abrir una brecha en lo ordinario de la vida y capturar un pequeño tesoro, tal y como le ha ocurrido detrás de esa cámara a la directora Neus Ballús. Una brecha por la que se ven personas, no personajes, y que su faena cotidiana nos ofrezca un paisaje lleno de gracia y filo, relaciones complejas, realidad social y mundo laboral.
Las personas son tres trabajadores, ‘chapuzas’ de una pequeña empresa de fontanería y electricidad, cogidos como sin cámara durante esos seis días corrientes del título mientras acuden a reparar esas averías caseras que son el pan nuestro de cada día.
Neus Ballús consigue que su película deserte de lo meramente documental con un hábil guion que muestra sus costuras de ficción mediante la dramatización de aspectos esenciales de la trama, como la inclusión del inmigrante, la imparable gordura y mirada torva de uno de ellos y la entrada en la jubilación de otro, además de hacerle un hueco a los pensamientos y a las opiniones.
Aunque su deserción de lo documental no le impide tener un fuerte olor a él, pues el trío protagonista, Valero, Pep y Moha, son en realidad del gremio y se llaman Valero Escolar, Pep Sarrà y Mohamed Mellali, y muy probablemente sus personalidades y “problemáticas” responden a lo que vemos en esa pantalla y con la sospecha de que el montaje de la película ha sufrido (hecho sufrir) para alcanzar esa hibridación entre reportaje y fábula.
Oti Rodríguez Marchante. ABC

10/11/2022 – Mank.
Título original: Mank. Año: 2020. Duración: 132 min. País: Estados Unidos. Dirección: David Fincher. Guion: Jack Fincher. Música: Trent Reznor, Atticus Ross. Fotografía: Erik Messerschmidt (B&W).
Reparto: Gary Oldman, Amanda Seyfried, Arliss Howard, Charles Dance, Tom Burke, Lily Collins, Tuppence Middleton, Tom Pelphrey, Ferdinand Kingsley, Jamie McShane, Joseph Cross, Sam Troughton, Toby Leonard Moore…

“¿Quién es?”, pregunta Louis B. Mayer. “Solo es un guionista”, contesta Irving Thalberg refiriéndose a Herman Mankiewicz. No es ni mucho menos el diálogo más brillante de la película, un filme, por otra parte, repleto de ellos. Sin embargo, en él radica la razón de ser de Mank, homenaje de David Fincher al coguionista de Ciudadano Kane y a los
guionistas en general.
Escrita por su padre, Jack Fincher, Mank es la historia en dos tiempos –sí, como Ciudadano Kane– de la escritura del guion de la ópera prima de Orson Welles. En el presente, Mank, interpretado por un Gary Oldman que desaparece por completo en un personaje borracho que siempre se está haciendo notar, escribe 327 páginas de American, así se titulaba el borrador, recluido y semisecuestrado en un rancho bajo la vigilancia de los secuaces de Welles. En el pasado, en flashbacks, como Fincher subraya con sus encabezados de secuencia, descubrimos su amistad con Raldolph Hearst y Marion Davies y las razones que le han llevado a escribir un retrato con tan mala baba.
Son dos películas las de ese pasado, literalmente. Una primera película que es pura comedia, con el ritmo y la lengua rápida, anacrónicamente sorkiniana, de las que se hacían en el Hollywood de los años 30 que retrata. Ese en el que “había millones por hacer y la competencia eran idiotas”, como decía Mankiewicz en sus telegramas para que sus excompañeros chupatintas dejasen sus periódicos de Nueva York y fuesen a trabajar al este como guionistas, camino que había recorrido él mismo. El mismo Hollywood en el que el todopoderoso Louis B. Mayer –¡tremenda presentación del personaje!– le pedía una bajada de sueldo a sus empleados mientras que la Metro- Goldwyn-Mayer aumentaba sus beneficios y en el que David O. Selznick se dejaba los cuernos para llevar a la gente al cine. Sin duda, esta primera parte de Mank es un paraíso para los cinéfilos nostálgicos y fetichistas de ese Hollywood en el que S. J.
Perelman o George Kaufman se inventaban películas sobre la marcha (porque habían estado bebiendo y apostando cuando tenían que haber estado escribiendo) o el despacho de Irving Thalberg olía a chamusquina porque los hermanos Marx habían pasado la tarde cocinando perritos calientes en su chimenea.
Sin embargo, Mank, y esto la convierte en una película libre y especial, sale en un momento dado de ese tono de comedia y apuesta por el noir según el pasado y el presente de Mankiewicz se van volviendo más ambiguos y oscuros. Es esta segunda parte una película política con evidentes ecos a las elecciones que Donald Trump ganó en 2016 y de la propaganda en forma de fake news que gigantes como Facebook distribuyeron sin asco, algo que Fincher ya trató en su “Ciudadano Kane de las pelis de John Hughes”, como él mismo llama a La red social. Pasado y presente, engarzados entre cambios de bobina figurados, son también un claro homenaje al Hollywood de los 30 y 40, desde su música compuesta por los camaleónicos Trent Reznor y Atticus Ross hasta su fotografía y su diseño sonoro. El personaje de Orson Welles, interpretado magistralmente por Tom Burke, es también la mejor fiesta que se le podía hacer. Su espacio en la película es pequeño –porque Mank es el verdadero protagonista– y esa es la mejor forma de recordar lo grande que era su figura.
ANDREA G. BERMEJO. CINEMANÍA

03/11/2022 – Cinco lobitos
Título original: Cinco lobitos. Año: 2022. Duración: 104 min. País: España. Dirección: Alauda Ruiz de Azúa. Guion: Alauda Ruiz de Azúa. Música: Aránzazu Calleja. Fotografía: Jon D. Domínguez. Productora: Encanta Films, Sayaka Producciones, Buena Pinta Media, RTVE. Distribuidora: BTeam Pictures.
Reparto: Laia Costa, Susi Sánchez, Ramón Barea, Mikel Bustamante, José Ramón Soroiz, Amber Williams, Lorena López, Leire Ucha, Elena Sáenz, Asier Valdestilla García, Nerea Arriola, Juana Lor Saras, Justi Larrinaga, Isidoro Fernández.

Cualquier estudiante de cine tiene derecho a sorprenderse ante el desgarbo, llamémoslo así, de Yasujiro Ozu. Los primeros compases de, por ejemplo, Cuentos de Tokio, la más célebre de sus composiciones, es todo un tratado de heterodoxia cuando no de fingida y muy provocadora ignorancia. El famoso eje que define la línea donde se delimita el campo de coherencia de la acción es saltado una y otra vez desde los primeros compases de la película. La cámara mira a los ojos de los personajes con la intención nada disimulada de romper la confianza de los espectadores que fisgan en las vidas ajenas. La cuarta pared no existe porque la vida de sus héroes lo es también nuestra.
Hay un hilo, más o menos delgado, más o menos evidente, que une a la debutante Alauda Ruiz de Azúa no tanto con el cine del más clásico de los maestros japoneses, así en general, como con su voluntad polémica. Inclusiva podría decirse. La intención siempre es capturar el espacio de representación, allí donde discurre la acción, como un lugar a habitar también por la mirada de todos. Se trata de involucrar, de compartir y, llegado el caso, de molestar.
En uno de sus apuntes mínimos y minimalistas, el director japonés dejó escrito que su intención no era otra que hacer sentir lo que es la vida sin utilizar en ningún caso los elementos del drama. Y así edificó su filmografía desde una nada disimulada sospecha hacia cualquier regla, lugar común, cliché o, más sencillo, tópico. En su ideario, la tradición está ahí para discutir con ella o, dado el caso, refutarla. Alauda Ruiz de Azúa es más vasca que japonesa, pero a su modo, y sin avasallar, está convencida de que la idea de Ozu es la buena. Y Cinco lobitos, su debut en el largometraje, es la prueba.
Se cuenta la historia de una madre primeriza. Nada más. Lo que ocurre es que para inmiscuirse en el espacio del personaje interpretado con una maestría obsesiva por Laia Costa también hay que contar todas las historias que la rodean: la de los abuelos, la del marido, la de las amistades abandonadas y, sobre todo, la de una criatura diminuta que, de repente, cambia el sentido a todo.
Todo el empeño de la directora consiste en romper la barrera que delimita la pantalla para restituir el escenario real de la vida real.
Ruiz de Azúa respeta formalmente las normas. Ella no se salta el eje ni hace que sus actores miren a la cámara. Pero todo su empeño consiste en romper la barrera que delimita la pantalla para restituir el escenario real de la vida real. Y para ello, no duda en hacer lo que hay que hacer según Ozu: renunciar a los artificios de la tragedia, a los lugares comunes del heroísmo y hasta al minimalismo impostado de lo anodino. Todo es relevante porque todo se antoja verdad. Es cine que aspira a confundirse con la superficie de la piel. Duele, molesta también, irrita y, llegado el caso, deslumbra.
Lo que se ve en la pantalla es a una Laia Costa admirable a brazo partido contra sí misma y contra cada uno de los gestos predecibles que se suponen a su personaje. La madre que vemos en pantalla refuta cada mito que toca hasta acercarse ligeramente a la crueldad. Y lo que vale para la protagonista en equilibrio entre la precariedad, la incertidumbre y una imposible autoexigencia, sirve igual para la abuela encarnada por una Susi Sánchez que se revuelve, exactamente igual, contra cada concepto aplicado con demasiada ligereza a la generación de antes.
Sorprende la claridad y la duda; entusiasma la fe, y convence algo tan elemental como la vida. Sin drama que diría Ozu.
LUÍS MARTÍNEZ: Diario El Mundo.

27/10/2022 – Fue la mano de dios
Título original: È stata la mano di Dio. Año: 2021. Duración: 130 min. País: Italia. Dirección: Paolo Sorrentino. Guión: Paolo Sorrentino. Música: Lele Marchitelli. Fotografía: Daria D’Antonio. Productora: Coproducción Italia- Estados Unidos; The Apartment, Netflix, Regione Campania, Campania Film Commission.
Reparto: Filippo Scotti, Toni Servillo, Luisa Ranieri, Teresa Saponangelo, Marlon Joubert, Lino Musella, Renato Carpentieri, Sofya Gershevich, Enzo Decaro, Massimiliano Gallo, Elisabetta Pedrazzi, Ciro Capano, Biagio Manna.

Fue la mano de Dios es la nueva y última prueba que ofrece Sorrentino sobre su teología carnal. Sobre el papel es un cambio presuntamente radical en su filmografía. Hace dos décadas presentó en Venecia ‘El hombre de más’ y ahora vuelve hecho todo un hombre. “Siempre me han echado en cara no hacer películas personales”, comenta el director a modo de presentación y excusa. Y, la verdad, no queda claro que eso sea del todo cierto. En efecto, el responsable de ‘La gran belleza’ o ‘Il divo’ siempre utiliza a un tercero para contar su historia, pero, a poco que se mire de cerca, el relato que surge no es más que la misma variación de una obsesión llamada Sorrentino.
La novedad ahora consiste en que esta nueva película parece y se presume autobiográfica. Su protagonista quiere ser una variación en joven del propio cineasta, todo discurre en Nápoles y el acontecimiento central que todo lo desordena fue el responsable de que Paolo Sorrentino acabara siendo Paolo Sorrentino. De joven, cuando apenas había acabado el colegio, sus padres murieron en un accidente doméstico por culpa de un escape de dióxido de carbono. Él no viajó con ellos a la casa de campo donde sucedió todo para quedarse a ver a Maradona. Y se salvó. Quién sabe si no fue la misma mano que metió el gol a Inglaterra en el Mundial de México la que le condenó a ser el que hoy es.
“No creo que el dolor baste para hacer una película o una creación. Sin duda, ha sido doloroso escribir el guión y revivirlo todo, pero luego entran otros elementos”, dice el director para alejar de él y de la audiencia los malos pensamientos. ‘Fue la mano de Dios’ no es ni quiere ser un desahogo, ni siquiera una catarsis. Es simplemente una brillante, delicada y emotiva película de Sorrentino. Y carnal.
Dice Paolo Sorrentino que cree en la naturaleza casi divina de Maradona. Y lo dice alguien que ha dedicado más de 20 horas de película al propio Papa, al de Roma. Eso después de ocuparse de un panteón de santos que van de Giulio Andreotti a Berlusconi pasando por el príncipe de las derrotas Jep Gambardella. Todas ellas divinidades perfectamente carnales, cuando no simplemente diabólicas. Digamos que el italiano sabe de lo que habla. En el santoral que compone su filmografía, el espíritu, sea el que sea, siempre y de forma ineludible se hace carne. El espíritu es carne. Y lo es por napolitano, por ‘felliniano’ y hasta por salesiano.
La cinta cuenta y recuenta el espíritu que también es carne de una infancia con un padre (Toni Servillo) irrenunciable, una madre (Teresa Saponangelo) extenuantemente bromista y una interminable familia con una indisimulada tendencia a la obesidad. Todo es carne de la carne. ‘Fue la mano de Dios’ cose anécdotas sobre recuerdos, vivencias sobre sensaciones, erecciones sobre juegos eróticos, y así hasta componer la trama tupida de una vida entera con olor a sal y sexo extendida sobre la pantalla. Es divertida con la misma claridad que trágica; es profunda por dejarlo todo a la vista sobre la superficie; es la mejor lectura del legado de Fellini a costa del propio Fellini. Es perfectamente Sorrentino.
Si se quiere, la cinta juega a recomponer el escenario de la memoria como si de un laberinto de espejos se tratara. Todo es verdad con la misma evidencia que nada se escapa a la fabulación. Si hubiera que dibujar la geografía de Italia a través de los recuerdos de sus cineastas, ahí más al norte quedaría la Emilia-Romaña de ‘Amarcord’ de Fellini, más al sur la Roma de Rossellini o Pasolini y, ahora, más abajo aún, el Nápoles mágico y, otra vez, carnal de Sorrentino. Por supuesto, Maradona es el fantasma que todo lo anima con su fichaje milagroso, su gol prodigioso, su mano providencial y su santa perseverancia del sur. Maradona es carne y, por ello, en el ideario del director, es Dios. “Quiero creer que hace 20 años empezaba y ahora, con esta película, recomienzo”, concluye Sorrentino reencarnado carne en carne. Amén.
LUÍS MARTÍNEZ

20/10/2022 – Llegaron de noche
Título original: Llegaron de noche. Año: 2022. Duración: 107 min. País: España. Dirección: Imanol Uribe. Guion: Daniel Cebrián. Música: Vanessa Garde. Fotografía: Gonzalo F. Berridi. Productora: Coproducción EspañaColombia; Bowfinger International Pictures, Tornasol Films, 64-A Films, Nunca digas nunca, Movistar Plus+, RTVE
Reparto: Juana Acosta, Karra Elejalde, Carmelo Gómez, Angel Bonanni, Harlys Becerra, Gerald B. Filmore, Christian Esquivel, Rodrigo Villagrán, Ivan Gisbert, Manu Fullola, José Roberto Díaz, Eric Francés.

La matanza del 16 de noviembre de 1989 en la Universidad Centroamericana (UCA) de San Salvador, en la que un pelotón del ejército asesinó a seis jesuitas españoles (con el admirado Ignacio Ellacuría al frente) y a dos de las mujeres que trabajaban con ellos, conmocionó a toda la comunidad internacional. La tragedia llamó la atención especialmente de Imanol Uribe, cineasta oriundo de la capital salvadoreña que ahora traduce aquellos hechos en imágenes, apoyándose en un certero guion de su colaborador habitual Daniel Cebrián.
Llegaron de noche se cuenta desde una perspectiva inédita, la de Lucía –el filme se tituló inicialmente La mirada de Lucía–, la única testigo de la masacre, forzada al falso testimonio y al exilio por su propio gobierno y por la CIA. De hecho, el grueso del metraje de la película se centra en los interrogatorios que Lucía (Juana Acosta, en un memorable registro dramático) y su marido (interpretado por el también colombiano Juan Carlos Martínez) sufrieron durante su retención en Miami, relegándose la recreación del asalto homicida para el final del metraje.
Hasta ese momento, Llegaron de noche no hace explícita toda la violencia contenida en la detención, en el encierro y en los alegales careos de sus protagonistas. Uribe acierta con ello y también con esa mirada franca, poética y un poco buenista que posee Acosta-Lucía y que se impregna a toda la película.
SERGIO F. PINILLA

13/10/2022 – Al final de la escapada (Títol original: À bout de souffle) Jean-Luc Godard 1960. França. 89 minuts.

 

 

PROPERES PEL·LÍCULES:

15/12/2022 – La última película (Títol original: Last film show) Pan Nalin 2021. India, KARMA FILMS,S.L.. 102 minuts.

 

 

22/12/2022 – Tenéis que venir a verla (Títol original: Tenéis que venir a verla) Jonás Trueba 2022. España L´ATALANTE CINEMA, S.L.U.. 64 minuts.