Cineclub. Foxtrot de Samuel Maoz

Días 23 y 25 de Octubre de 2018. OCIMAX Maó.

Año: 2017. Duración: 113 min. País: Israel. Dirección: Samuel Maoz.  Guion: Samuel Maoz. Música: Ophir Leibovitch, Amit Poznansky. Fotografía: Giora Bejach.  Reparto: Ashkenazi (Michael Feldmann), Sarah Adler (Daphna Feldmann), Yonaton Shiray (Jonathan),  Shira Haas (Alma), Dekel Adin (Policía),  Yehuda Almagor (Avigdor),  Shaul Amir (Policía),  Gefen Barkai (Policía),  Ran Buxenbaum (Policía),  Rami Buzaglo (Conductor),  Aryeh Cherner (Oficial),  Eden Daniel (Chico),  Yael Eisenberg (Soldado),  Itay Exlroad (Policía),  Eden Gmliel (Chica). Productora: Coproducción Israel-Alemania-Francia; Bord Cadre Films / Arte France Cinema / Arte France / Zweites Deutsches Fernsehen (ZDF) / ARTE.

Foxtrot es un filme extraordinario. La razón suena sencilla, aunque es una rareza, ya que demuestra que se puede reunir en una misma obra todo lo que se le pide al séptimo arte: una gran historia, actores brillantes, poderío visual, ciertos riesgos y talento detrás de la cámara. No por nada, el israelí ya ganó el León de Oro en 2009 con su primer filme, Líbano.

El foxtrot es un baile que siempre vuelve al punto de partida. He aquí una de las claves de la película, relato en tres episodios del olvido, las cicatrices, la absurdez humana y la futilidad de nuestras acciones. “Quería construir un viaje emotivo que el público sintiera con una primera secuencia chocante, una segunda que hipnotizara y una tercera conmovedora. El destino es la espina dorsal del filme”, agregó Maoz. Para evitar destripar la trama, mejor decir únicamente que se desarrolla entre la claustrofobia de una casa llena de dolor y la de un disparatado puesto de control en el frente. “Foxtrot cuenta dos generaciones, la primera que sobrevivió al Holocausto y la que le siguió. Cada una tiene un trauma en el servicio militar”, afirmó Maoz, que pasó varios años como soldado, enrolado en el ejército israelí.

Así que sabe de guerras. Pero también, y mucho, de cine. Ahí están los encuadres y las imágenes de Foxtrot para demostrarlo. “La chispa en mi cabeza es siempre visual, aunque luego ese aspecto acaba sirviendo a la idea. No hago cine de actualidad, es más una experiencia. Trato de reflejar el alma de mis personajes. Y la dimensión visual es parte integrante de la historia. La habitación del protagonista, por ejemplo, nos da mucha información sobre él y todo ello ahora muchas páginas de diálogo”. Maoz lo hace sonar fácil: “Cuando ruedo empiezo con una decisión muy sencilla y no termino hasta que no sea perfecto. La única manera de que pare es que llegue una ambulancia con dos tipos que me aten y me saquen de allí”. La locura, visto lo visto, sería alejarle del rodaje.

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