Cineclub. 120 pulsaciones por minuto (2017). Dimarts 17 i Dijous 19, a les 20,30h.

Título original: 120 battements par minute. Año: 2017.  Duración: 143 min. País: Francia. Dirección: Robin Campillo. Guion: Robin Campillo, Philippe Mangeot. Fotografía: Jeanne Lapoirie. Reparto: Nahuel Pérez Biscayart,  Adèle Haenel,  Yves Heck,  Arnaud Valois,  Emmanuel Ménard,  Antoine Reinartz,  François Rabette  Productora: Les Films de Pierre.

A su lado, Robin Campillo presentó en la sección oficial 120 battements par minute (120 latidos por minuto). Ahora, lejos de cualquier ánimo metafórico, paródico o alegórico, la idea es acercarse a la realidad pero desde su más elemental fisicidad. La cámara choca con los cuerpos buscando la certeza de su dureza, de su claridad, de su dolor. Y así, el espectador es invitado a compartir con los personajes la ira, la fiebre y hasta el sudor. Todo en el límite exacto de la piel.

Se cuenta el movimiento de los activistas que a principios de los años 90 lucharon por hacer visible el sida. Y la estrategia es recorrer el trayecto que va desde el fragor del movimiento puramente político a un calor mucho más íntimo y cercano. En efecto, la película vive exactamente en el reconocimiento y descripción de un sentimiento que empieza exigido únicamente por la necesidad de justicia y acaba en la pudorosa y libre cercanía de la carne. Suena críptico y, en realidad, todo es piel. Por supuesto, es cine social, pero, y esto es lo relevante, construido no como proclama o ofensa sino como celebración.

Sabiamente, el director coloca justo al final un desenlace que libera y hasta justifica buena parte de las dudas que arrastra la película. Cuando amenaza el riesgo del reportaje, de la narración demasiado entusiasta y lineal, de repente, a modo de ruptura, surge como casi un milagro una de las más bellas, pudorosas e intensas escenas de duelo vistas en mucho tiempo. Es la realidad, es el sida, pero por dentro.

Luis Martínez, 20 mayo 2017.