Cicle de Cinema Negre. “El vestido roto” Dilluns 20 nov. 19,45 h Sala d’Actes Ateneu

Título original: The Tattered Dress. Año: 1957. Duración: 93 min. País: Estados Unidos Dirección: Jack Arnold  Guion: George Zuckerman. Música

Frank Skinner. Fotografía:

Carl E. Guthrie. Reparto: Jeff Chandler,  Jeanne Crain,  Jack Carson,  Gail Russell,  Elaine Stewart,  George Tobias,  Edward Andrews,  Phillip Reed,  Edward Platt,  Paul Birch,  Alexander Lockwood,  Edwin Jerome,  William Schallert,  June McCall,  Frank J. Scannell,  Floyd Simmons,  Ziva Rodann,  Marina Orschel,  Ingrid Goude  Productora

Universal International Pictures (UI)

Mario Delgado, en su recopilatorio de largometrajes olvidados que genera este ciclo, agrupó a sus directores en dos tipos: los que no eran conocidos por el gran público y arrastraban con ellos a sus películas; y los realizadores con mayor o menor reputación popular, pero con parte de su filmografía a revisitar. En ningún caso, encontramos a Jack Arnold, probablemente uno de los cineastas de serie B más importantes y reivindicables de la historia del cine. Arnold ostentó durante toda su carrera una innegable integridad creativa la cual, muy especialmente en el terreno de la ciencia-ficción, le convirtió en fascinante “rareza” hollywoodiense. El amable, pero radical pragmatismo de Mario tendría su particular limbo o zona gris con cineastas destacados en otros géneros pero denostados en el noir, como Robert Wise en el musical, Anthony Mann en el western o Jacques Torneur o el propio Arnold en el sci-fi .  Títulos tan emblemáticos del cine fantástico como ‘It Came from Outer Space’ (1953), ‘La Mujer y el Monstruo’ (‘Creature from the Black Lagoon’, 1954), ‘Tarantula’ (1955) y, of course, ‘El Increíble Hombre Menguante’ (‘The Incredible Shrinking Man’, 1957) subrayan la fuerte personalidad de un artesano desprovisto de su universo propio pero dotado de gran talento técnico y un poderoso músculo cinematográfico, perceptibles incluso en obras aparentemente menores o pertenecientes a otros géneros, como es esta ‘El Vestido Roto’ (‘The Tattered Dress’, 1957), curioso thriller judicial con parámetros noir muy ambiguos, una narrativa muy orbital e insospechados matices geográficos, culturales y sociales.  Arnold sitúa esta aproximación al género negro en el desierto de Nevada, lejos de los claroscuros urbanos habituales en el noir. Ya expuesta en la mayor parte de su patrimonio fantástico, no es una localización gratuita. ‘El Vestido Roto’ quiere reflejar el desolado paisaje que más y mejor representa los Estados Unidos de los 50, perdidos y aislados en una guerra fría absurda y la colateral paranoia anticomunista. El abogado de Nueva York Gordon Blane (Jeff Chandler), criminalista de éxito nacional, llega a Desert View para defender a un matrimonio de dudosa reputación en un caso de asesinato. El enfrentamiento entre éste, representante del florecimiento urbano y económico en las capitales tras la II Guerra Mundial , y el sherrif Hoak (brillante Jack Carson), severamente hostil desde su América profunda y sus valores exclusivos y territoriales, demuestra que Arnold, absolutamente consciente de las posibilidades y límites del genero que utiliza, prescribe la ambigüedad moral de la época por encima de cualquier estereotipo de cine puramente negro.   La trama, los personajes, las tribulaciones éticas, todo sucumbe a las arenas del desierto, de las que Jack Arnold fue un privilegiado cronista. Esta película, “con su atmósfera polvorienta, su cinemascope quemado por el sol y sus personajes bronceados por una luz enfermiza, demuestra que las fronteras formales entre el noir y el fantástico (e incluso el western) se diluían en la serie B, donde todos se convertían en figuras alienantes, invasoras u hostiles, donde acción y personajes parecían caminar por un territorio abyecto pero fascinante, que preservaba su propia corrupción interna, su contradicción con la realidad de portada, mirándonos desde una profundidad de campo que advertía de sus terribles verdades expulsadas en celuloide de, a veces, olvidada fecundidad” (magnífico Ángel Sala, DIRIGIDO POR nº 478, junio 2017)

                                           FERNANDO SABINO SEGUÍ