Cinema Negre. Obsesion de Luchino Visconti

Ossessione. Dilluns 19 a les 19,45 h Sala A. Victory. Ateneu de Maó

Título original: Ossessione. Año: 1943. Duración: 135 min. País: Italia. Dirección: Luchino Visconti.  Guion: Luchino Visconti, Giuseppi De Santis, Mario Alicata, Gianni Puccini, Antonio Pietrangeli (Novela: James Cain). Música: Giuseppe Rosati. Fotografía: Aldo Tonti, Domenico Scala (B&W). Reparto: Clara Calamai,  Massimo Girotti,  Juan De Landa,  Dhia Cristiani,  Vittorio Duse,  Michele Riccardini,  Elio Marcuzzo.  Productora: Industrie Cinematografiche Italiane.

NEORREALISMO NOIR A ORILLAS DEL RÍO PO

     Probablemente Luchino Visconti sea uno de los cineastas más importantes e influyentes, no sólo de la cinematografía italiana, sino de la Historia del Séptimo Arte en general. Aristócrata, comunista y homosexual, su arrebatadora y compleja personalidad da sus primeros pasos en el cine durante la II Guerra Mundial. A pesar de pertenecer a una selecta familia de signori  en Milán, el joven Visconti, que ya había colaborado en diversos films asistiendo a Jean Renoir, forma parte de la resistencia antifascista italiana con intelectuales como Carlo Lizzani, Guido Astiarco, Umberto Bavaro, Guiseppe de Santis o Mario Alicata. Junto a estos dos últimos, el director de ‘Senso’ y ‘Bellíssima’  logra evitar la férrea censura de Mussolini con el guión de ‘Palude’ (pantano, cenagal), una adaptación libre de la célebre novela de James M. Cain ‘El Cartero Siempre Llama Dos Veces’, publicada en 1934. El noir norteamericano era muy popular en el país pues poseía “la frescura, la audacia, la fuerza y la exhuberancia ruidosa pero sana” que debía caracterizar el arte cinematográfico según Vittorio Mussolini, hijo del Duce y conocido crítico y productor de la época. Por ello, el film se acaba estrenando en 1943 bajo el título de ‘Ossessione’ , pero su desasosegante retrato de la realidad italiana del momento causa estupor e indignación en las autoridades, lo que paraliza su distribución. Un debut mítico que vale la pena rememorar en este ciclo, tanto por su enorme valor documental e histórico como por la original perspectiva a la que expone el género.

     El cine italiano bajo el fascismo trató de impulsarse siguiendo un modelo parecido al hollywoodiense: éxito comercial y populista, ligero (comedias, melodramas o aventuras, sin cargas ideológicas, of course) y formalmente adecuado, controlado por grandes estudios como la mítica Cinecittà. Por ello, la irrupción de un largometraje como ‘Ossessione’, a pesar de articular los engranajes del melodrama y adoptar abiertamente el popular género del cine negro norteamericano, supone un abisal punto y aparte, de consecuencias insospechadamente magníficas. La fascinación física por escenarios naturales auténticos y abruptos (en este caso, las inmediaciones al río Po en la región de Emilia-Romagna), la peculiar mezcla melodrama-noir-documentalismo (la feria en San Ciriaco de Arcona o la secuencia de la orquesta en la trattoria que regentan los Bragnana), la puesta en escena creíble, verdadera, “auténtica”, y la total rupura con el ideario fascio del momento son, sin duda, el germen de lo que se conocerá como Neorrealismo Italiano.

     Pero ‘Ossessione’ no sólo se anticipó a Rossellini, Germi, Lattuada o a De Sica. Ciertamente, la ficción negra de James M. Cain ejerce de detonante argumental para la representación naturalista de una realidad paralela sucia, nihilista y, en cierto modo, trágica que se contrapone a la perspectiva social idealizada del fascismo. Pero además, Visconti la plasma de una modo realmente poético, evocando al noir más abrupto y descarnado: cierto preciosismo de estilo, como el primer encuentro entre Gino (Massimo Girotti) y Giovanna (Clara Calamai), pura sensualidad acorde a la temperatura sexual original del libro; la inédita relación claramente homosexual entre Gino y “El Español” (Elio Marcuzzo); la historia siempre trágica de los amantes furtivos o esa atracción casi enfermiza por los personajes derrotados o decicidamente malditos que acompañará, inexorablemente, a Luchino Visconti durante toda su extraordinaria carrera.

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