Cineclub. Soñadores de Bernardo Bertolucci

Soñadores. Dies 08 i 10 de Maig de 2018. Cinemes OCIMAX Maó.

Título original: The dreamers. Dirección: Bernardo Bertolucci.  Países: Reino Unido, Francia e Italia. Año: 2003. Duración: 120 min. Interpretación: Michael Pitt (Matthew), Eva Green (Isabelle), Louis Garrel (Theo), Robin Renucci (Padre), Anna Chancellor (Madre), Florian Cadiou (Patrick). Guión: Gilbert Adair; basado en su novela “The holy innocents”. Producción: Jeremy Thomas. Fotografía: Fabio Cianchetti. Montaje: Jacopo Quadri. Dirección artística: Jean Rabasse. Vestuario: Louise Stjernsward. Estreno en España: 17 Octubre 2003.

Bertolucci vuelve la vista atrás para recuperar el espíritu de Mayo del 68 a través de la cinefilia, el sexo y la política. Su mirada, sin embargo, no es solo nostálgica sino que también se proyecta hacia el futuro, hacia esos jóvenes espectadores que, desde el presente, contemplarán a los protagonistas del film como unos extraterrestres que, hace apenas 35 años, soñaban con cambiar el mundo. No resulta difícil identificar los fantasmas del cineasta italiano en el peculiar trío integrado por dos hermanos franceses con tendencias incestuosas y un joven norteamericano fascinado por el París de la Cinémathèque y de la Nouvelle Vague. Tampoco es casual que uno de estos personajes esté interpretado por el hijo de Philippe Garrel, pero se parece a Jean-Pierre Léaud, que también aparece en el film. O que otro tenga rasgos similares a Brando y se encierre en un apartamento de la capital francesa en la que el sexo deviene un ejercicio más enfermizo que liberador. En Soñadores hay autohomenajes a El último tango en París y otros films del propio Bertolucci. También aparece un padre autoritario que escribe poesía, hay que elegir entre Chaplin y Keaton y se rinden tributos a Truffaut, Godard o Bresson. Los ensueños cinéfilos de los protagonistas devienen mortales pero, lejos de cualquier nihilismo, es la realidad quien les devuelve a la vida y les enfrenta al compromiso con una realidad identificada por un ladrillo o un cóctel Molotov. Bertolucci propone ahora unas opciones que quizá no serían las de entonces, pero, no por casualidad, recurre a una estrofa de Édith Piaf para concluir su película. Como la cantante francesa, el director tampoco se arrepiente de nada. Para recordar el Mayo del 68 sin frustraciones y proyectarlo hacia el futuro.

Amb qui ho vols compartir?