Cineclub. Recuerdos de Fukushima de Doris Dörrie

Recuerdos de Fukushima. 12 i 13 d’abril, cinemes OCIMAX a Maó.

Título original: Grüße aus Fukushima. Año: 2016.  Duración: 104 min. País: Alemania. Dirección: Doris Dörrie  Guion: Doris Dörrie. Música: Ulrike Haage. Fotografía: Hanno Lentz (B&W). Reparto: Rosalie Thomass,  Kaori Momoi,  Moshe Cohen,  Nami Kamata,  Aya Irizuki,  Thomas Lettow. Productora: Olga Film GmbH.

Directamente, interpelando al espectador, Recuerdos desde Fukushima abre con un sinfín de preguntas que no sólo atormentan al personaje de Marie, sino que ponen sobre la mesa las grandes incertidumbres del ser humano. La protagonista confiesa sentirse en un constante estado de preocupación, causa que se debe al abandono amoroso que ha sufrido. Es por ello que la joven decide marcharse de su Alemania natal para embarcarse en una nueva aventura en Japón, en un intento de olvidar todo el sufrimiento y recobrar su estabilidad emocional. Sin embargo, y como descubriremos a lo largo del visionado, la cinta en cuestión es una historia de fantasmas del pasado que, desde que ponemos pie en territorio japonés, siempre estarán presentes (ya sea en sacos empaquetados con suelo contaminado por la radiación o las barreras emocionales de los personajes). Una vez en el país oriental, no todo será un camino de rosas en la experiencia de Marie. Ella, que con su trabajo en la asociación organización Clowns4Help espera llevar alegría a las personas afectadas por el desastre nuclear, no se siente reconfortada y estudia abandonar su misión. Entre las personas que se encuentran en los refugios (todos de edad adulta) destaca la anciana Satori (Kaori Momoi), una mujer arisca que decide volver a su casa en ruinas a pesar de establecerse en zona prohibida. Nuestra protagonista, en vez de tirar la toalla y regresar a su ciudad, acompaña a Satori en su intento de recuperar su hogar. La realidad hace acto de presencia con la imagen de Dörrie del país nipón, el reflejo de una desgracia que destruyó la vida de miles de personas frente al “intrascendente” desengaño amoroso que golpea la conciencia de Marie. Mientras la protagonista puede elegir cambiar su vida, los habitantes de Fukushima han perdido todo lo que conocían. Como si de “Persona” (1966) se tratase, vamos a navegar en un mar de incertidumbre con dos personajes femeninos con grandes diferencias entre ellas; en este caso: edad, costumbres, idioma… Poco a poco el espectador descubrirá en Recuerdos de Fukushima todos los enigmas que envuelven a estas dos mujeres que, a pesar de sus contrastes, combaten su pasado (mientras que Marie escapa de él, la anciana Satori, armada de coraje, se enfrenta directamente con él). Primeramente, el espectador no distingue si lo que está viendo es una especie de documental o se trata de una ficción con trazas del mismo. Entre los méritos del largometraje resaltamos la capacidad de la directora por transmitir esa realidad ligada a la obra que envuelve el conjunto de una atmósfera mágica y esperanzadora. Una excelente puesta en escena consigue transmitirnos la angustia de los personajes y, cómo no, del espacio. El guion logra adentrarnos sin problemas en los conflictos internos de los personajes, retratados por una perfecta fotografía en blanco y negro que bien podrían simular las luces y sombras de sus vidas. Vidas ahora vacías que han contemplado cómo todo lo que tenían desaparecía de repente ante sus ojos. Recuerdos desde Fukushima es, ante todo, un hermoso acercamiento a la convivencia entre diferentes culturas en un relato de superación contado desde una mirada intimista y poco convencional. En sus personajes encontramos el perfecto contrapunto para redondear una obra precisa y emotiva. A pesar de su aparente sencillez, el largometraje consigue sobrecoger al espectador.

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