Cineclub. “Loving” Dimarts 21 i dijous 23. Ocimax

Título original: Loving. Dirección: Jeff Nichols. País: El Reino Unido, Estados Unidos. Año: 2016. Duración: 123 min. Género: Drama. Reparto: Ruth Negga, Joel Edgerton, Michael Shannon, Marton Csokas, Sharon Blackwood, Nick Kroll, Bill Camp, David Jensen, Michael Abbott Jr., Christopher Mann, Bridget Gethins, Karen Vicks, Terry Menefee Gau. Distribuidora: Vertigo Films. Productora: Big Beach Films, Raindog Films.  Casting: Francine Maisler. Compositor de la música original: David Wingo. Decoración: Adam Willis. Dirección de arte: Jonathan Guggenheim. Director de fotografía: Adam Stone. Diseño de producción: Chad Keith. Diseño de vestuario: Erin Benach. Guionista: Jeff Nichols. Montador: Julie Monroe. Producción: Colin Firth, Marc Turtletaub, Peter Saraf, Sarah Green. Producción ejecutiva: Brian Kavanaugh-Jones, Jack Turner, Jared Goldman. Supervisor de guionistas: Jean-Paul Chreky.

El director Jeff Nichols disponía de un crédito notable después de haber realizado películas tan atractivas como su terrorífico retrato de la esquizofrenia en Take shelter y de la niñez fascinada por el misterio que encarna un fugitivo de la ley en la preciosa Mud. En Loving no llega a esas alturas artísticas, pero vuelve a confirmar que es un narrador fiable, de corte clásico, contenido, sutil, comprensivo con sus personajes.

Nichols se remonta a los Estados Unidos en los años cincuenta para contar una historia real, la de un hombre blanco y una mujer negra que se aman, esperan un hijo y deciden casarse. Algo que ahora nos parece tan normal y racional suponía en aquella época penas de un año de cárcel en el Estado de Virginia, prisión que solo podría ser conmutada a cambio de que la pareja abandonara durante 25 años el lugar donde habían nacido y vivido. No hay tentaciones de maniqueísmo por parte del director, ni linchamientos del Ku Klux Klan, ni violencia efectista. Solo la constatación de una injusticia intolerable, del desgarro emocional y la defensa de su dignidad que hacen los desterrados, la eterna presencia del miedo a ser atrapados si retornan a las raíces que tanto añoran, la bendita explosión de los derechos civiles.

Nichols describe con pulso y claridad unas leyes cercanas a la barbarie. También la capacidad de resistencia de los condenados al desarraigo. Y cuenta muy bien cómo lograron la abolición con la ayuda de abogados, periodistas y la solidaridad entre personas cívicas y racionales de cualquier color. Cincuenta años después de implantarse una ley tan reivindicativa como justa, un señor negro es el presidente de los Estados Unidos. Y hace todo lo que puede o lo que le dejan hacer por mejorar el estado de las cosas. Digamos que el progreso o los milagros alguna vez se hacen reales.

Ho vols compartir?