Cineclub. Handia de Jon Garaño i Aitor Arregi

Handia. 20 y 22 de Febrero de 2018 a las 20,30 h en Cinemes Ocimax.

Título original: Handia (Aundiya). Año: 2017. Duración: 114 min. País: España. Dirección: Jon Garaño,  Aitor Arregi. Guion: Jon Garaño, Aitor Arregi, José Mari Goenaga, Andoni de Carlos. Música: Pascal Gaigne.  Fotografía: Javier Aguirre. Reparto: Joseba Usabiaga,  Eneko Sagardoy,  Ramón Agirre,  Iñigo Aranburu,  Aia Kruse,  Iñigo Azpitarte  Productora Irusoin / Kowalski Films / Moriarti Produkzioak.

Hace unos años, descubrimos en este festival una notable película vasca que no respondía a esa fatigosa cuota de exhibir productos de la tierra con la misión de exaltar esencias nacionalistas. Se titulaba Loreak y su turbadora historia sentimental podía haber ocurrido en cualquier lugar. Los responsables eran un grupo de gente que llevan tiempo trabajando juntos, que intercambian sus labores haciendo un cine tan atractivo como reconocible. Aitor Arregi y Jon Garaño, parte del equipo creativo de Loreak, codirigen venturosamente Handia, basada en un personaje real nacido en Altxo (Gipuzkoa) y cuyo gigantismo le hizo entrar en la leyenda.

Las primeras imágenes, fotografiando una sepultura vacía y acompañadas por una evocadora voz en off, hacen presagiar que vas a ver una película dotada de estética y atmósfera. También de una variada gama de sentimientos. Estos se acumulan entre personas cuya deformación física les destina a la marginación, a la mirada asombrada, cruel, morbosa o compasiva del prójimo, al espectáculo de feria o a consumirse en el aislamiento más sombrío.

Estos seres de apariencia monstruosa han protagonizado películas maravillosas y dotadas de una poética conmovedora y terrible como Freaks y El hombre elefante. En ellas, esas víctimas de la naturaleza eran explotadas por gente sin alma. Los monstruos de Freaks al menos podían otorgarse calor mutuo, pero Joseph Merrick, el hombre elefante, estuvo demasiado tiempo en la soledad, la tortura y el desamparo más brutales. En Handia, ese hombre que no para de crecer y su hermano, superviviente de las guerras carlistas, descubren que la anormalidad del primero y su exhibición ante el público puede servir para que ambos se ganen muy bien la vida, salvar de la ruina el caserío familiar, viajar incesantemente por España y Europa e, incluso, disfrutar de algo tan equívoco como la fama. Y, cómo no, la relación entre los hermanos también estará expuesta al drama, los celos, la ambición, el reproche íntimo, esas viejas cuentas del alma que jamás se acaban de pagar. Arregi y Garaño describen ese desasosegante universo con complejidad, sutileza, emoción y verdad. Es una película extraña en el mejor sentido. Es bonita y triste. Y no quiero imaginármela doblada al castellano.

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